Cuando se realiza un tatuaje, se realiza una herida superficial en la piel. Y por tanto hay que tratarlo como tal; con la higiene adecuada. Mantenerlo siempre limpio y seguir las instrucciones que os facilita vuestro tatuador. Nosotros os daremos unas normas que son las más generalizadas en el mundo del tatuaje. Una vez realizado el tatuaje, el profesional lo cubre con gasas o film para protegerlo de la contaminación. Transcurridas unas 3-4 horas, retirar las gasas y lavar el tatuaje con un poco de jabón y sólo con las yemas de los dedos. No usar esponjas, ni manoplas. Luego secamos sin arrastrar la toalla y a partir de ahí debemos hidratar nuestro tatuaje varias veces al día con una crema epitelizante del tipo Bephantol o Cicatral. No rascar ni arrancar la costra que se forma, debe caer sola. Si notas picor pon un poco de crema. Usar ropa holgada. Mantener una higiene adecuada. Y sobre todo no exponer el tatuaje al sol durante un mes.
¿Puede infectarse?
Si no cuidas el tatuaje de forma correcta, siempre hay riesgo de infección, la higiene es fundamental. Un tatuaje infectado quedará alterado para siempre. Consulta con el profesional ante cualquier duda.
¿Tomar el sol?
El sol es el enemigo número uno del tatuaje recién hecho. Por esta razón deberás cubrir el tatuaje siempre que vaya a estar expuesto al sol. Y aunque haya pasado el período de cicatrización, es aconsejable el uso de crema de protección solar alta cuando vayas a la playa o piscina.
¿Podré bañarme?
El agua de mar o de piscina por si misma no tendría porque alterar un tatuaje recién hecho, siempre que hablemos de un pequeño baño, pero por desgracia ni las playas están tan limpias y las piscinas publicas mucho menos. Ten en cuenta que un tatuaje recién hecho es una herida abierta que puede contaminarse sino la cuidas como es debido. Yo te aconsejo que si puedes evitar ir a la playa o la piscina hasta que tu tatuaje cure del todo, mucho mejor.